jueves, 21 de octubre de 2010

A todas las historias les puse mi rostro

Me encantan los aeropuertos, me encantan hasta cuando huelen a despedidas. Creo que nací con alas... de metal, porque no me gustan los pájaros y me niego a tener alas con plumas. Me niego tanto que no toleraría ser ángel alado.
A lo que voy, hace unas semanas estuve muchas horas en un aeropuerto. Esperando. Con un aroma a bienvenida que inundaba todo. Leyendo, tomándome un café, observando desde arriba: la ventaja del vuelo.
La verdad es que me fui, no estaba ahí, mi cuerpo no me pertenecía sino que fui parte de todos. Logré conectarme con cada pecho que latía con ansías por su espera, que seguramente era mucho más larga que la mía. Imaginé historias hermosas, de esas que sólo ves en las películas, que tienes la certeza que no ocurren en la vida real. Y decidí hacerme mi propia película.
A todas las historias les puse mi rostro.
Fui recibida por mi padre, un señor mayor, que me llevó un hermoso ramo de flores. Sus ganas de verme lo hacían verse joven, era el primero detrás de la puerta de salida y sus ojos brillaban como si me viese volver a nacer.
Luego me recibió mi familia, una hermosa pequeña de 3 años en brazos del amor de la vida de ambas. Ahí estaban las sonrisas más amplias que he visto, sonrisas donde cabía el mundo entero y se transformaba en un hermoso jardín eterno, con toda la gama de colores. Un mundo para nosotros tres. El abrazo de bienvenida nos convirtió en uno de nuevo y así me fui a casa.
Me esperaban mis amigos, con pancartas, música, sombreros divertidos, corazones y gritos. El resto desaparecía, su alegría llenaba el espacio, sus colores pintaban mi país de bienvenidas. Creo que pasé mucho tiempo fuera, las lágrimas no me dejaron observar sus rostros pero podía escuchar sus voces y saber quienes estaban en esa multitud de abrazos.
También me esperabas tú… de nuevo… como lo habías hecho miles de veces antes. Yo volvía cansada de tanto mundo, con dolor de espalda, con mucho equipaje, sin haber comido, con cara de haber llorado y con la sonrisa quebrada una vez más. Me sabía esta historia de memoria pero esta vez no te veía. El aterrizaje había ocurrido hace rato y sentí de nuevo turbulencia. Me detuve. Me congelé. Dejé que salieran todos y observé todos los abrazos acumulados que tenían para darse. ¿Realmente te habías cansado de buscarme? ¿Ahora sí terminaba nuestro itinerario? ¿Me habías olvidado y esta era tu manera sutil de decírmelo? Se fueron casi todos. Mi vacío se incrementaba. ¿No estabas? Comencé a caminar de nuevo y ahí estabas, sentado, cansado del mismo mundo, con cara de haber llorado, con tu sonrisa quebrada por primera vez y dispuesto a cargar mi equipaje una vez más. Me acerqué. Solté mi equipaje. Te besé y sentí que tenía otra oportunidad. No sabía quién me la había dado o si realmente la merecía. Ahí tu sonrisa comenzó a sanar y mis colores comenzaron a aparecer. Un instante eterno de miradas sin promesas, donde los testigos se sentían pecadores al observar tanta pureza.
Esa fue la historia más hermosa, la que no vi, la que imaginé y le dibujé un rostro difuso pero con una sonrisa clara. No sé qué ocurrió después, tampoco sentí que debía saberlo. Para mí, se llevaron ese instante a su vida para siempre, ella dejó de dar vueltas y él dejó de cargar su equipaje.
Así quiero soñarlo siempre.
Y creo que aun me quedan historias por contar…

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Entzauberung der Welt I

¿Cuántas almas gemelas puede tener un alma? La lógica me dice que puede tener una sola pero la lógica me ha abandonado últimamente. 
La verdad no sé si creo en esta historia. Me cuesta creer que haya una sola persona para cada uno porque eso me hace preguntarme muchas cosas: ¿la conocí?¿la conoceré?¿Y si la dejé pasar?¿Y si el alma en cuestión no se da cuenta y me deja pasar?. También he escuchado que hay distintos tipos de alma gemela, que podría ser tu amiga/amigo, tu mamá o hasta esa persona que no toleras en apariencia. Creo que esta teoría tiene muchos vacíos o yo tengo muchas dudas cuando me siento a pensarla.
En estos días conversaba, desde la distancia, cómo sigo viviendo mi propio desencantamiento del mundo (Entzauberung der Welt) y cómo forma parte de este momento de mi vida que cada vez se alarga más.
Quizás crecí de golpe y en el fondo todavía:

“Yo quiero una princesa convertida en un dragón...
Yo quiero el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón
Yo quiero vellocino de oro para un reino
Yo quiero que Virgilio me lleve al infierno
Yo quiero ir hasta el cielo en un frijol sembrado
y ya”

Sólo que ahora no lo veo, me siento incrédula, un tanto pesimista, otro tanto pragmática y seguramente, ante los ojos del otro, insensible (como siempre ocurre). Me cuesta creer en alguna verdad y más si tiene que ver con las relaciones humanas. Ya nada me parece tan sólido ni tan constante: “los para siempre” perdieron sentido para mi y ahora son sólo una forma de olvidarse que todo cambia constantemente.
Ya no tengo más promesas en la heladera ni quiero más cartas que cierren con un “siempre tuyo” porque tengo un montón de míos que no me pertenecen y que no sé que hacer con ellos.
Vendrán muchas entradas en esta tónica, es algo que me inquieta y da muchas vueltas en mi cabeza. La excusa puede ser no creer en las almas gemelas o descubrir que lo que creía se cae a pedacitos. El pretexto cambiará de formas pero todo habla de lo mismo “me cuesta creer” y para quienes quieran ponerle un objeto a mis entradas, se lo hago más fácil “me cuesta creer(te)”. 
Por eso me lleno de preguntas que no se responden del todo, que generan nuevas preguntas y no me dejan dormir: ¿cuántas almas gemelas puede tener un alma?¿Por qué no se llaman almas trillizas? La verdad es que en los trillizos que conozco, siempre hay dos iguales y uno distinto. Que curioso!
Que bueno que aún creo que tengo un alma, con o sin gemelo, pero alma al fin. En lo que eso cambie… pues nada… solo cambió. 

miércoles, 11 de agosto de 2010

Más cerca...

Ahora quiero estar cerca, más cerca. Conocerte, entenderte y saberte del modo tradicional como uno sabe de la gente. Ahora que te veo de cerca, muevo el agua turbia y lo que veo es aún más claro.
¿Curiosidad? No creo, creo que son ganas sanas de saber quién eres. Entender si realmente todo lo que veo pasa y se siente.
Tengo muchas preguntas para hacerte y un par de respuestas que andas buscando.
Tengo muchas ganas de querer y poco tiempo.
Tengo un abrazo para ti guardado desde hace millones de vidas.
Tengo y de tanto tener no tengo mucho.
Espero.
Y espero estar más cerca antes que se acabe el tiempo.

martes, 20 de julio de 2010

Caja de cristal

Te veo. No te das cuenta pero te veo. Siempre te he visto, hasta cuando no te conocía. Veo perfectamente tu rostro que se desdibuja en cada paso que das. Veo tus manos, que podrían construir ciudades completas, atadas por un delgado hilo de sumisión que impide que las sueltes.
Te veo en tu caja de cristal que en vez de protegerte del mundo hostil, guarda toda la hostilidad del mundo. Veo tan claro y te veo tan difuso que tu imagen me persigue en las noches. Te sueño. Te sueño vivo, medio vivo y las noches menos afortunadas te sueño muerto y no puedo hacer nada para impedirlo. Y es que, esta vez, tampoco te puedo salvar.
Me hablas. Me hablas desde lejos y sin saberlo. Me dices palabras que no logro descifrar y me atormentan los días en los que me siento más débil. No me escuchas. No te entiendo. No me puedo mantener en pie cuando te siento cerca aunque no te conozco. ¿Quién eres? ¿Cuándo comencé a ver dentro de tu caja de cristal? ¿Quieres algo de mí?
Te hablé. Me escuchaste. No me entendiste. Y yo sigo sin saber quién eres. Hoy escucho como golpeas tus paredes de cristal, esas paredes que tu mismo construiste y que te dejan fuera del mundo, cada vez más lejos de ti. Sé que si me volteo, veré como te llenas de barro como un niño que juega fuera en una tarde lluviosa, sólo que para el niño ese barro es inofensivo: sólo pescará un resfriado y un buen regaño. Mientras que tú te ensucias, te endureces, te momificas, te invalidas, te anestesias y te desdibujas cada vez más.
¿Quién eres? ¿Por qué duele tanto verte? ¿Qué generas en mí que desajusta mi sistema?
Sólo sé que tampoco puedo salvarte…
¿Tendré que quedarme observándote desde afuera? ¿Cómo hago para devolverte la calma, los colores, las ganas?
Esta vez tampoco puedo salvarte… ¿y si quisiera? ¿Si tratara de estallar tus cristales y devolverte el aire fresco, lo hermoso de los pequeños detalles, las sonrisas? ¿Me dejarías?
… tengo que recordar que no puedo salvarte… no debo olvidar que no puedo salvarte… no debo…

domingo, 11 de julio de 2010

Reloj de arena

Se me va como arena entre los dedos. Como esa arena tibia con la que juego desde que era pequeña. Se me va el tiempo como arena entre los dedos y eso que junto los dedos lo más que puedo para que no se escape ni un granito pero resulta que mis manos se convirtieron en un reloj de arena.
Se me escapan los momentos y los momentos para construir momentos. Se me escapa el ahora. Se me escapan las palabras, las pierdo, las encuentro y luego no sé a quién le corresponden. Tengo una lista de cosas que quiero hacer antes que se termine de caer la arena que me queda en las manos. Comenzando por todas las cosas que tengo por decir y que no sé como comenzar a soltar.
Las suelto conservando el anonimato para el público pero jamás en mi cabeza. Cada pensamiento corresponde a un rostro. Tú puedes ponerle el rostro que quieras.
A ti quiero decirte hasta luego.
A ti quiero pedirte perdón.
A ti quiero besarte.
A ti quiero abrazarte hasta meterme dentro de tu pecho.
A ti quiero cuidarte.
A ti quiero quererte y olvidar lo que ocultaste.
A ti quiero entenderte, entender tu momento de vida y compartir tu nuevo camino.
A ti quiero curarte.
A ti quiero verte crecer y reventar el techo.
A ti quiero hacerte reír hasta que olvides tu propia nostalgia.
A ti quiero llevarte conmigo.
A ti quiero perdonarte.
A ustedes quiero verlos triunfar.
A ustedes quiero convertirlos en aire para respirarlos siempre.
A ti… a ti te llenaría de luces.
A ti, te regalaría mi playa.
A ti quiero decirte que no tengo razón y que puedes seguir confiando.
A ti quiero regalarte mis palabras.
A ti quiero regalarte mis silencios.
A ti quiero regalarte mis deseos.
Y a ti quiero regalarte mi futuro.

Sólo que el tiempo sigue corriendo y no me atrevo más que a ponerlo en blanco y negro, esperando que puedas verte en una o varias de mis palabras y voltear el reloj de arena para darme un poco más de tiempo.

miércoles, 16 de junio de 2010

Sin romanticismos ni sentimentalismos

“Percibe el mundo de manera muy realista sin romanticismos o idealismos que la confundan”

Si, eso hace Atenea! Qué responsabilidad ser tan Atenea, porque casi no me permito dejarme llevar. Las más emocionales pensarán que es una suerte ser así pero a veces no resulta tan bueno: siempre en los momentos más hermosos aparece el realismo y me hace tomar decisiones fuertes y “aparentemente” sin emoción. 
La verdad es que si tengo emociones en esos momentos, lo que pasa es que se me hace fácil doblegarlas y convertirlas en “algo más racional”. No sé como. Vine así de naturaleza.
Es este realismo lo que, prácticamente, me impide “pensar en pajaritos preñados”, para mí las cosas son como son y, si bien podrían ser de otra forma, no me arriesgo a tomar decisiones basadas en supuestos. Lo veo como las chicas que se compran un pantalón más pequeño porque “cuando bajen de peso” lo van a usar. Lo más probable es que el pantalón quede ahí, muriendo de mengua en alguna percha del closet y ella siga pensando que algún día lo va a usar. Yo no compro ropa que no sea de mi talla, de hecho, la mayoría de las veces salgo de la tienda con la ropa que acabo de comprar puesta porque pienso en una historia muy fea que me contó mi mamá sobre una señora que guardó un vestido para una ocasión especial durante años y la ocasión especial fue el día de su funeral. Esa historia me pareció horrible.
Me fui por las ramas. El tema es que mi racionalidad me está jugando con trampa. Ando tomando decisiones sin que me tiemble el pulso y bajando el volumen al corazón. De afuera me ven como una máquina que toma decisiones “así no más” en días difíciles en los que hay un montón de gente involucrada y de adentro me veo como toda una Atenea: práctica y definiendo estrategias en medio de una batalla.
Sé que suena con un dejo de orgullo pero la verdad es que no, justo en estos momentos quisiera que mis decisiones involucraran un poco más mis emociones. El tema es que no lo logro. Sigo evaluando si tengo los amores que quiero tener, y cuando digo amores me refiero a cualquier ser cercano con el cual tenga vinculo afectivo: a veces siento que estoy limpiando el closet, sacando las camisas que ya no uso y que amé durante mucho tiempo y regalando los pantalones que me quedan pequeños porque crecí demás. Crudo. Simple. ¿Sensato?

miércoles, 9 de junio de 2010

Parte-de-todo

Siempre hablo de mí, aunque no parezca. 
Me he escuchado diciendo cosas que me encantaría que me dijeran, resolviendo situaciones de otros que me encantaría resolver de esa manera como lo estoy diciendo, me escucho y  al terminar de hablar me digo: claro, esa es la respuesta que me daría a mi misma. Y quizás es que veo una parte de mi en todos o que siento a todos tan cerca que puedo entenderlos. Bueno, decir “todos” es muy arriesgado, la verdad es que aun no siento que forme parte del estafador, del mentiroso o del intolerante, no creo que me una a ellos nada más que esa “humanidad”, esa dudosa humanidad que me hace considerar cada vez más querer pertenecer a otra raza (como mi Tango voy bien).
Estos días me he sentido muy conectada, muy parte-de-todo y eso que pasé por un divorcio de mi misma hace poco. Hace unas semanas me caía mal mi manera de ser: había hecho de mi vida un circo triste y sin payasos. 
Supongo que comencé a verme de nuevo, a sentirme y a escucharme, en vez de estar mandando exceso de comunicación hacia fuera. Lo hermoso es que en ese encontrarme (que seguramente perderé en otro momento) he encontrado un montón de cosas que, de afuera, se cruzan amablemente con mi búsqueda, con mi camino. Han sido hermosos encuentros, siempre de adentro hacia fuera.
Hay mucho re-conocimiento en estos días y eso me hace sentirme bien. También muchos re-encuentros, de los lejanos, de los que jamás pensé que volverían y entre tanto reconocimiento me veo viéndome al espejo, a gusto, viéndome y viéndote. Re-encontrándote sin que estés cerca, re-conociéndote aunque te haya visto desde siempre. Aunque ande de ojos cerrados y tanteando estas sensaciones. Me veo. Te veo.

lunes, 17 de mayo de 2010

Que quede claro: se acabó la fiesta

Me parte el corazón ver a mis amigas llorar por desamor. A diferencia de los otros llantos, el del desamor tiene un sonido sólido, como de metales y eso me perturba. Justo hoy vi a alguien llorar como niña desconsolada ante una noticia muy desagradable de un ex que no termina de desaparecer y me puse a pensar en esa gente que llega y no termina de irse cuando se cierra el ciclo.
Ella me contaba que había hecho todo para desterrar a su ex de sus pensamientos y acciones pero no lo lograba. Recordé todas veces que he intentado borrar a la gente de mis recuerdos.
La que más me marcó fue la más reciente: meses sin comunicación y aún aparece de vez en cuando a través de los medios menos tradicionales para transmitir las noticias más incómodas. Me pregunto ¿por qué si hice el mayor esfuerzo para borrarlo, sigue informándome sobre su vida? Y seguramente eso pensó mi amiga hoy.
Hay gente que actúa como esos invitados que no comprenden que si el anfitrión se cae del sueño y están apagando las luces es porque no hay más nada que dar. Esa gente se queda aunque se acaben las bebidas, la música y los temas de conversación. Es difícil deshacerse de ellos.
Lo mismo ocurre con algunas historias, por lo general inconclusas, que quedan rondando y repitiéndose de vez en cuando. Sería genial que eso de “pasar la página” fuese tan cierto y tan fácil como suena (y como te lo dicen) pero resulta que para pasar la página realmente, toca borrarse la memoria por un tiempo. No basta con eliminar el contacto con el “sujeto en cuestión” sino que hay que bloquear recuerdos, acuerdos, palabras y momentos para que las nuevas noticias, que siempre llegan, no sean tan dolorosas. Si eso no se logra, viene la crisis.
Yo no logro llorar ante las malas noticias, aunque si he llorado por desamor. Creo que logro bloquear mis recuerdos por un rato hasta que realmente la historia no me duela. Hasta podría decirse que me anestesio un poco.
No, no creo que sea más fuerte sino que intento no aferrarme tan fuerte a los recuerdos, así se van más rápido cuando tienen que irse.
Ánimo nena, la tormenta va a pasar (eso me digo a mi misma en esos momentos).

domingo, 16 de mayo de 2010

¿Y ahora?

Foto: mi perspectiva de Cabo Polonio
Diciembre 2007


Dejé un espacio, una ventana abierta que parece no ser vista. Hace meses que puse cerraduras en puertas y ventanas pero decidí dejar una ventana abierta de par en par, para que entrara el viento o alguna mirada. Los que más me conocen intentaron forzar las cerraduras y no hubo manera de dejarlos pasar.
De golpe entró el aire, una brisa matinal con un aroma a jazmín que lo impregna todo y luego, llegó la mirada, esa que tanto me aterraba, esa que podía descubrirme. Llegó esa mirada de quien menos lo esperaba. 
Llegó, pasó rápidamente y desapareció. ¿Y ahora?

martes, 20 de abril de 2010

"De mí"



Cuando me enfrento a una hoja en blanco y miro un poco hacia adentro, me pregunto: ¿cuándo voy a escribir algo esperanzador, alegre, que demuestre que no me voy a ir a tirar al metro en el próximo minuto? La respuesta es: hoy tampoco es el día.
La verdad es que estoy viviendo mi propio desencantamiento del mundo y, probablemente, eso se ve patético desde afuera. Y sí, estoy rara, supongo que me desapego, bueno… eso supone mi terapeuta, yo supongo que todo el mundo se volvió egoísta, cobarde y desconoce lo que realmente vale. O quizás yo perdí el norte y ya no sé que es lo que realmente vale y ande un poco confundida dándole importancia a lo que realmente no vale. Como los acuerdos.
Creo que vengo de otra época, esa donde los acuerdos eran respetados. No puedo recordar cual época pero hay señales claras en mi mundo actual que me dicen que la honestidad caducó y bueno, creo que estoy pasada de moda. Carajo, me toca actualizarme!
Ya no vale decir lo que realmente piensas a quien, en teoría, podías decirle lo que pensabas porque ese “quien” te mira a los ojos, te escucha y luego de decirte “te entiendo” o "tienes razón"; piensa, siente y hace lo que quiere, aunque eso esté totalmente en contra con lo que acabas de comunicar. Y lo más increíble es que no siempre son mentiras o por lo menos esa es la excusa que dan. A veces es un simple: no pensé que fuese importante.
Y yo creo que hablo claro! Que lo que es importante para mí es fácilmente observable, medible y comprensible… que no pido cosas sobrenaturales a quienes me rodean y aún así, sigo en el bando de los honestos que la pasan mal y no en el bando de los que hacen lo que quieren. Necesito urgentemente pasarme de bando: ocultar, pensar, sentir y hacer lo que quiero… mientras aprendo, “De mí”, una canción de Charly, dice muy bien lo que siento:

"Cuando me mires a los ojos
y mi mirada esté en otro lugar
no te acerques a mi
porque sé que te puedo lastimar
No pienses que estoy loco
Es sólo una manera de actuar
No pienses que estoy solo
estoy comunicado con todo lo demás"

¿Cuándo será que se acaba esta etapa?

AbsurdaContradictoriaAtenea

martes, 13 de abril de 2010

Conjugando I

Todo se pudre realmente…
Las frutas hermosas y llenas de vida se convierten en una masa maloliente e "in-forme", así es todo. Lo hermoso se transforma en pesadillas y se repite una y otra vez.
Triste. Esa es la palabra que resume la capacidad de descomposición de los seres vivos: yo me descompongo, tú (especialmente) tú te descompones, él (debe descomponerse), disculpas… él se descompone (seguramente se descompone), nosotros (fuertemente) nos descomponemos y es esa la descomposición que me afecta ¿y a ti? ¿te afecta?

viernes, 2 de abril de 2010

Amistad Desechable

Estos días estos dos términos no pueden separarse en mi cabeza, giran agarrados de la mano y a veces aparece la figura de los Peces Koi. Sé que es extraño por lo que significa este símbolo pero puede tener sentido.
He mencionado esta teoría a un par de amigos a quienes respeto y admiro pero no he recibido una respuesta positiva: amistad desechable parece ser una especie de pecado y es peor evaluado, probablemente, por estar en Semana Santa. Esa doble moral implícita en el venezolano… De igual forma, quiero argumentar mi teoría antes de que me condenen a la hoguera, fíjense:

Amistad: (Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad). 1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

Desechable: 1. adj. Que puede o debe ser desechado. 2. adj. Que ya no es aprovechable y puede tirarse.

Ambas definiciones tomadas de la Real Academia Española me parecen aceptables pero parcialmente ciertas. En el primer caso, amistad, si es afecto y eso queda muy claro. Al igual que la necesidad de compartirlo con otra persona. Sin embargo: “puro y desinteresado” es bastante cuestionable. No pretendo aquí exponer el drama de una amistad interesada pero si los quiero invitar a pensar en la “pureza” de una amistad.
Pura: “Que no incluye ninguna condición, excepción o restricción ni plazo”, definición también tomada de la RAE. ¿No es el afecto una condición? ¿No es la ubicación geográfica una restricción? ¿No es el “ahora” un plazo? Y ni hablar de las excepciones por ser un tema delicado.
Otra afirmación compleja en esta definición es la frase “que nace y se fortalece con el trato”, cierto. La cercanía física y emocional son vitales cuando se tienen amigos pero ¿que ocurre con el “mal-trato”? ¿al ocurrir un “mal-trato” no se estaría cuestionando la pureza y el desinterés? Pues aquí nace mi teoría.
Quizás el término desechable tiene una fuerte connotación negativa pero ¿No podría ser asociado a la practicidad? Creo que esa es la idea básica de lo desechable sino podemos preguntárselo a nuestras abuelas que lavaban los pañales a mano. No creo que ellas hayan visto como negativo la invención de los pañales desechables, tampoco creo que se hayan apegado a sus pañales de tela. Sí, es descabellado convertir la amistad en un objeto como un pañal desechable pero ¿un amigo no aguanta casi lo mismo que un pañal y en algunos casos se vuelve así de desechable?

No, no es un despecho o una decepción con algún amigo en particular. Es la suma de varias historias que desembocan en lo mismo: ya no te necesito más. Es por eso que no creo en lo desinteresado y puro de la amistad. Ojala volviese a creer pero la verdad es que la experiencia me dice lo contrario. Y tampoco me parece que esté mal acercarse a otro con cierto interés, al final del cuento, una necesidad se transforma en un interés ¿o no estamos fuertemente interesados en amar? Parece que el problema es la carga negativa que le damos a ciertas palabras.

En definitiva, no pretendo concluir nada, sólo que en este camino uno tiene que aprender a soltar (o por lo menos eso dicen). Lo que si me gustaría es transformar los sentimientos en algo desechable a voluntad, es decir, que no me cambiaran las señas en el camino. Convertir que parece eterno en desechable, así la “fecha de vencimiento” (sí negrita, te cito) pasa a ser un concepto manejado por todos y el “dejar ir” se haría más fácil por la carencia de apegos.

domingo, 28 de marzo de 2010

Inicio


Probablemente esta sea una de las pocas cosas que inicie en estos siguientes 4 meses. Estoy pensando que funciono como las estaciones a pesar de que vivo en pleno trópico. Me resulta curioso tener que elegir entre la primavera y el otoño pero debido a que siempre me he sentido como un accidente geográfico: muy cerca del centro, quiero elegir el sur para comenzar en otoño.
Me tomó un par de años comenzar con este proyecto y debe ser porque no tengo ninguna meta clara, no sé por qué decidí publicar lo que escribo, ni siquiera sé si alguien se va a interesar por leerlo… aún así me arriesgo, me expongo y salto. Y sí, veo casi todo como un proyecto: me fijo metas y trato de alcanzarlas. Una Atenea: estratega y planificadora. Por ahora estas son las únicas características de mi arquetipo que quiero destacar.
No creo que escriba lo suficiente o, por lo menos, no con la frecuencia que quisiera. Cuando esto ocurra, es porque estoy tratando de cambiar al mundo, es decir, dedicándome a mi verdadero oficio: el arte. En eso también soy bien Atenea. Me he preguntado ¿por qué no soy poetiza? y creo que es porque me cuesta la métrica y no quiero que mis escritos sean demasiado etéreos. Además eso me haría entrar en otro arquetipo y aún no entiendo bien este primero que descubrí.
¿Absurda? Es que estoy llena de contradicciones, como todos supongo. Ando con los pies bien puestos sobre la tierra pero me encanta subir a tomar aire y ver el mundo desde arriba por un rato.
Y escribiendo esto descubro que mi meta clara es no pasar sola por este camino, listo! Tengo una meta, eso va a hacer más fácil este proceso.

Gracias por la compañía y bienvenidos
Absurda Atenea