“Percibe el mundo de manera muy realista sin romanticismos o idealismos que la confundan”
Si, eso hace Atenea! Qué responsabilidad ser tan Atenea, porque casi no me permito dejarme llevar. Las más emocionales pensarán que es una suerte ser así pero a veces no resulta tan bueno: siempre en los momentos más hermosos aparece el realismo y me hace tomar decisiones fuertes y “aparentemente” sin emoción.
La verdad es que si tengo emociones en esos momentos, lo que pasa es que se me hace fácil doblegarlas y convertirlas en “algo más racional”. No sé como. Vine así de naturaleza.
Es este realismo lo que, prácticamente, me impide “pensar en pajaritos preñados”, para mí las cosas son como son y, si bien podrían ser de otra forma, no me arriesgo a tomar decisiones basadas en supuestos. Lo veo como las chicas que se compran un pantalón más pequeño porque “cuando bajen de peso” lo van a usar. Lo más probable es que el pantalón quede ahí, muriendo de mengua en alguna percha del closet y ella siga pensando que algún día lo va a usar. Yo no compro ropa que no sea de mi talla, de hecho, la mayoría de las veces salgo de la tienda con la ropa que acabo de comprar puesta porque pienso en una historia muy fea que me contó mi mamá sobre una señora que guardó un vestido para una ocasión especial durante años y la ocasión especial fue el día de su funeral. Esa historia me pareció horrible.
Me fui por las ramas. El tema es que mi racionalidad me está jugando con trampa. Ando tomando decisiones sin que me tiemble el pulso y bajando el volumen al corazón. De afuera me ven como una máquina que toma decisiones “así no más” en días difíciles en los que hay un montón de gente involucrada y de adentro me veo como toda una Atenea: práctica y definiendo estrategias en medio de una batalla.
Sé que suena con un dejo de orgullo pero la verdad es que no, justo en estos momentos quisiera que mis decisiones involucraran un poco más mis emociones. El tema es que no lo logro. Sigo evaluando si tengo los amores que quiero tener, y cuando digo amores me refiero a cualquier ser cercano con el cual tenga vinculo afectivo: a veces siento que estoy limpiando el closet, sacando las camisas que ya no uso y que amé durante mucho tiempo y regalando los pantalones que me quedan pequeños porque crecí demás. Crudo. Simple. ¿Sensato?

