Y que pase el tiempo y no nos reconozcamos, que pase el amor
porque se siente descuidado, desubicado, incomprendido… que pasen tus manos,
que sigan su camino porque no supimos retenerlas en este campo de suavidad y
espinas. Que pase todo… eso me aterra… Al final, ningún amor es tan terco para
resistirse a los olvidos. Ningún amor resiste al olvido. Aunque luche y se
agarre de los últimos vestigios del desamor. Que seamos dos extraños que se
amaron hasta sangrar. Eso me asusta. Que los besos no vuelvan porque se sientan
exiliados, prohibidos, olvidados. Que los sueños se desdibujen por el paso del
tiempo, que se queden a medio color y solo se transformen en una hoja
amarillenta que tuvo una historia. Eso me paraliza el corazón por unos
segundos. Luego sigue bombeando sangre. Bombeando, aunque lento, colores,
recuerdos y una que otra esperanza.